12 marzo, 2026

MASCARO, EL CAZADOR AMERICANO – de HAROLDO CONTI: Sugerencia en el mes de marzo, a 50 años del golpe cívico-militar que produjera la cobarde y sangrienta Dictadura en Argentina.

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Cuarto libro/Promoción de lectura: Sugerencia en el mes de marzo, a 50 años del golpe cívico-militar que produjera la cobarde y sangrienta Dictadura en Argentina

MASCARO, EL CAZADOR AMERICANO – de HAROLDO CONTI

por Hernán Lasque

Haroldo Conti fue secuestrado en la madrugada del 5 de mayo de 1976. Regresaba del cine con su pareja, María Scavac, cuando un “grupo de tareas” de la última dictadura cívico-militar los sorprendió en su casa de la calle Fitz Roy, los golpeó, les robaron todo lo que pudieron y finalmente, se llevaron a Haroldo y Juan Carlos Fabián, un amigo que estaba allí también. Conti tenía 50 años.

“De nuevo me marcho. Nací para un camino solitario. No es un castigo, es simplemente mi destino. Desde él es como amo a la gente. Es mi forma de ser y de amar. Nací para la libertad que hasta ahora es el dolor del mundo. Tú, capitán, harás lo que yo no puedo: que sea su alegría. Te llevo en mi mano. Eres la llamita que levanto alto y alumbra mi camino. Hasta siempre, mi querido capitán. Papá”.
(Carta a su hijo Marcelo)

Había nacido en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1925. Hijo de Petronila Lombardi y Pedro Conti, un vendedor ambulante, fue un escritor multipremiado de cuentos y novelas, periodista, piloto de avión, seminarista, navegante, nadador de aguas abiertas, guionista de cine y docente.

Novelista del río y los caminos

Dos aspectos en la narrativa de Haroldo Conti se destacan siempre: los relatos pueblerinos y el río. “Conti cuenta que heredó de su papá el placer por las historias, por los relatos y seguramente también heredó ese apego, ese gusto por los caminos”, “Como han señalado diversos autores que analizaron su obra, muchos de sus relatos y cuentos se caracterizan por ser puro clima, sin demasiados picos ni deslumbramientos. En ellos no ocurren grandes sucesos. En buena parte de su literatura lo que hay es una forma paciente de construir tramas narrativas que transcurren en lugares y espacios característicos de la escritura contiana: los pueblos de provincia, los ríos, los andenes, los caminos cuyos protagonistas son vagos, niños, delincuentes, ancianos, marginados”.

Así, los personajes contianos surfean sus cuentos y novelas con la cadencia poética de una de sus mayores pasiones: el río, un afán que descubrió cuando comenzó a vivir en el Delta del Tigre en la década de 1960. Allí empezó escribir su primera novela Sudeste (1962) para reflejar ese mundo particular que lo rodeaba.

Luego vendrían las novelas Alrededor de la jaula, de 1962, y En vida, publicada en 1971. Fue ese mismo año que visitó por primera vez Cuba como jurado del Premio Casa de las Américas. “Ese viaje a Cuba será determinante e impactará tanto a nivel personal como en su escritura”, dice Vannucchi. “La experiencia de la Revolución lo marcará. Tiempo más tarde comenzará a militar políticamente en el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) y en el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo)”.

Es en ese proceso de toma de conciencia social y compromiso político que Conti rechaza la beca Guggeheim en 1972 con una carta categórica y muy reconocida :

“…No soy un hombre de fortuna, como tampoco lo son la mayoría de mis compañeros, porque en Latinoamérica ser escritor es casi sinónimo de pobre, pero me parece inaceptable postularme para un beneficio que proviene del sistema al que critico y combato y que, por otra parte, y eso es lo más grave, de alguna manera me complica con él. No reniego que en el orden personal, habría significado una gran oportunidad para mí, ni critico, por otra parte, a quienes careciendo inclusive de las oportunidades que yo tuve aceptaron esta beca. Yo entiendo que no puedo hacerlo y que mi gran oportunidad en este momento es América, su pueblo, su lucha, la enseñanza y el camino que nos señalara Ernesto Guevara.”

A partir de allí, las novelas y cuentos de Conti no serán explícitamente políticos ni militantes, pero irán adquiriendo un mayor compromiso social. Para Vannucchi, “La escritura de Mascaró, el cazador americano (novela de 1975, Premio Casa de las Américas) representó un salto estético-ideológico en la obra de Haroldo Conti en el marco de un proceso de politización, de compromiso con su tiempo”. Y agrega: “Como señalan algunos trabajos y autores, el protagonista de En vida y el de Mascaró, llevan el mismo nombre (Oreste) pero el primero atraviesa una crisis personal, individual (separación) y el Oreste de Mascaró en cambio, busca ser parte de un proyecto colectivo”.

La censura no tardó en hacerse eco. En el sitio del Centro Cultural se puede leer un informe de la División de Informaciones de la policía de la provincia de Buenos Airesque descalifica a Mascaró y la define como “marxista”. El informe número 83.864 de la SIDE, fechado en 1975 acusaba con certera crítica literaria: “El presente libro, cuyo autor es Haroldo Conti, presenta un elevado nivel técnico y literario, donde el mencionado autor luce una imaginación compleja y sumamente simbólica. (…) Como se dijo en un principio, la novela es muy simbólica, contada además en tono épico, no definida en sus términos pero con significados que dan lugar a pensar en su orientación marxista (apoyada por la Editorial Casa de las Américas, de la Habana, Cuba)”.

Mascaró, el cazador americano, es la última novela publicada por Conti, ganadora del premio Casa de las Américas en 1975; un año después sería secuestrado por militares de la dictadura cívico-militar argentina, en mayo del 76. Su cuerpo permanece desaparecido.

La palabra y la convicción de no mirar para otro lado: “Aun haciendo belleza podemos hacer literatura política, pero lo político emergerá con naturalidad, no como una cosa impuesta”, decía Conti. Mascaró es una novela de ficción. Los tópicos son varios e inherentes al humanismo, la política y la sociedad, sin embargo hay interrogantes filosóficos que atraviesan toda la novela como el tiempo, el ser, el alma, la soledad.

El arte y la fe más que como preguntas surgen como respuestas a la incertidumbre del mundo, como la alternativa y la salvación frente al capitalismo salvaje, que bien va con estos tiempos. El existencialismo aparece encarnado en personajes como en Oreste, que también estuvo en otras novelas de Conti. aunque con espíritu más individualista y no formando parte de un proyecto colectivo con en este caso.

El viaje, la errancia, la búsqueda como sinónimos de libertad. ¿Qué es lo que verdaderamente nos oprime? ¿De qué somos esclavos? ¿Qué vida queremos? ¿Quiénes somos? ¿Somos un nombre y un estatus? ¿Somos felices esclavizados a una dinámica de rendimiento constante? ¿Cuál es el sentido de la vida? “La vida es una entera travesía… La vida es un barco más o menos bonito. ¿De qué sirve sujetarlo? … lo mejor de la vida se gasta en seguridades… Por tanto, conviene pasarla en celebraciones, livianito. Todo es una celebración”

Mascaró está escrita en 1975 pero es de una actualidad sorprendente porque aunque tengamos cada vez más estímulos, el ser y el amor siguen siendo las preguntas que mueven el mundo.

*Página de referencia: APU. Agencia Paco Urondo

Promoción de la lectura. Sección “Cuarto Libro”

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